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"El poder está en torno al dinero"

10/09/2010

David Simon habla sobre Homicidio y la serie The Wire para EL MUNDO

ENTREVISTA A DAVID SIMON para EL MUNDO

José Maria Robles, MADRID


Baltimore no es Coslada. Como tampoco The Wire es otra serie más de policías, donuts para todos y eslóganes samaritanos («Recuerden: tengan cuidado ahí fuera»). En la ficción creada para la HBO por el ex periodista de sucesos David Simon, que deja en pañales a la 'operación Bloque', la distancia moral entre los supuestos buenos (agentes, políticos, abogados) y malos (narcos, gánsteres, camellos) es, a veces, inapreciable. Gracias a esa amplitud de foco —también hay sitio para un capo con un máster en Economía y para un pistolero gay— y, sobre todo, a la frescura con la que retrata las corruptelas del Cuerpo y la guerra contra la droga desde un ángulo hiperrealista, es ya una producción televisiva de culto.


The Wire deja claro que el poder está en torno al dinero", reflexiona Simon. "Si lo que importa eso, entonces los seres humanos acabarán por no tener valor. Esto es algo que creo que aparece en las cinco temporadas". Si antes la diana fueron la droga y el contrabando con sindicalismo al fondo, ahora lo es la burocracia y en las dos restantes apariciones —la emisión de The wire en EEUU concluyó el pasado 8 de marzo— lo serán la educación y los medios de comunicación.


Un camino difícil, pese al éxito. "Sufrimos una reacción muy hostil al principio por parte del alcalde cuando se proyectó la primera temporada. Incluso nos presionó para que nos fuéramos a rodar a otra ciudad", revela Simon, quien conoce bien el paño desde sus tiempos en el 'Baltimore Sun'. "Y eso que había estado con él antes de entregar el capítulo piloto. Le conté que iba a ser un proyecto oscuro. Dijo:'No hay problema, grabad aquí'".


Reportero, escritor, guionista y productor, reconoce que el gran enredo de escuchas telefónicas y contrainteligencia criminal que da pie a la trama podría contextualizarse «en cualquier ciudad del 'rust belt' (cinturón industrial en declive que va de Filadelfia a Chicago)».


Y a su pesar, minimiza la incidencia del producto, en el que no falta humor ni afán experimentalista: "No hemos tenido ni el más mínimo impacto en cómo funciona la dinámica política en EEUU. Las instituciones en este país están tan calcificadas o incluso tan compradas que ningún tipo de ficción les va a afectar".

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