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Dónde la espalda pierde su nombre 10/09/2010
"Breve historia del culo es un delicioso y picante divertimento" L'EXPRESS BREVE HISTORIA DEL CULO, de Jean-Luc Hennig L'EXPRESS, Paris. Las posaderas están de moda. En las pasarelas, en las sesiones de moda, en los videclips de las estrellas de la MTV, el entusiasmo de las redactoras se palpa en el ambiente, hartas del reinado de la androginia anoréxica, vencidas por las arrogantes redondeces de las nuevas reinas de la carne. Jean-Luc Hennig vuelca toda su atención en esa parte de nuestra anatomía que, según nos dice, sufre un profundo desconocimiento bajo el pretexto de que "no tiene disposición natural, ni interés alguno en destacar". Su Breve historia del culo es una prueba erudita de la injusticia de ese ostracismo atávico. Es un delicioso y picante divertimento, sin duda alguna. Anatomía gozosa la que describe Hennig en su obra, y en la que aprendemos mucho. Por ejemplo, que sólo los humanos, de entre las 193 especies de primates, poseen culos hemisféricos y protuberantes permanentemente, que la aparición del trasero es contemporánea al surgimiento del australopitecus afarensis, es decir por lo menos tres millones de años, y que es posible diferenciar un culo femenino de otro masculino porque la mujer posee cuarenta millones de células adiposas frente a los veinte millones del hombre. Intecionadamente ecléctico, Jean-Luc Hennig diserta con brío sobre los inconvenientes de la liposucción y del lifting de posadera, del oscuro encanto de los culos anchos y de los deliciosos juegos de azotainas de Rousseau, del caminar de Marilyn Monroe y de la preocupante particularidad de que los traseros de las estatuas griegas siempre vayan de la mano de penes pequeños. En resumen, una brillante lección de anatomía, tan provechosa como divertida.
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